viernes, 22 de noviembre de 2013

No a la Violencia contra el ADULTO MAYOR


El problema es preocupante. Incluso la Organización Naciones Unidas (ONU) decretó el día 15 de Junio como el Día Internacional contra el maltrato  al Adulto Mayor. Respecto de esta conducta que se observa en la sociedad se hace necesario impulsar iniciativas que faciliten la educación y la toma de conciencia de la población en relación a este tipo de maltrato.
 
La ley reconoce los siguientes tipos de maltratos:
 
• Maltrato Físico
• Maltrato Psicológico
• Abuso Sexual
• Abuso Patrimonial
• Negligencia
• Abandono
• Maltrato Estructural

Es importante tomar conciencia sobre este tema, y si conocemos algún caso de violencia no dudar en denunciarlo, porque debemos promover la no violencia como ley de vida.

Maltrato Físico y Psicologico en Adulto Mayores


La violencia contra los adultos mayores puede adoptar muchas formas y se produce en todas las esferas sociales, económicas, étnicas y geográficas, por tanto está mucho más cerca y presente de lo que imaginamos. El maltrato puede ocurrir en el medio familiar, comunitario o institucional.

¿CÓMO RECONOCER EL MALTRATO FÍSICO?

Se trata de lesiones visibles como cortes, quemaduras, moretones.

¿CÓMO RECONOCER EL MALTRATO PSICOLÓGICO?

El maltrato psicológico es más difícil de reconocer, pues afecta al mundo interior de cada persona, y cuando se empieza a notar, el maltrato está en un estado bastante avanzado. Sin embargo, existen conductas que nos podrían poner en alerta, como lo son llanto, gestos de angustia, mirada temerosa, aislamiento, sobresalto, miedo y depresión.

PRINCIPALES MOTIVOS POR LOS QUE LOS ADULTOS MAYORES NO BUSCAN A YUDA:

Generalmente este problema social es vivido en silencio. Si no se hace una denuncia, persiste en las víctimas el ciclo de violencia y los agresores quedan en impunidad.

·         Por deseo de proteger al agresor de las consecuencias de sus actos.

·         No lo consideran necesario.

·         Por amenaza de institucionalización.

·         Por vergüenza, miedo y deshonra.

·         Por una percepción errónea que hace visualizar como normal el maltrato recibido.

·         Por déficit cognitivos y sensoriales (demencia).

·         Por encontrarse en situación de dependencia. Esto es, no valerse por sí mismo.

·         Por la pérdida de su autonomía.

·         Por desinformación.

·         Por soledad, aislamiento y falta de apoyo de redes y apoyo de familiares y amigos.
 
http://escuela.med.puc.cl/publ/manualgeriatria/PDF/AbusoMaltrato.pdf

El maltrato de los ancianos


El maltrato de los ancianos

Según la OMS,  se lo puede definir como «un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza». Puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas. También puede ser el resultado de la negligencia, sea esta intencional o no.

El problema existe en los países en desarrollo y desarrollados y por lo general no se notifica en grado suficiente en todo el mundo. Tan solo en unos pocos países desarrollados hay tasas de prevalencia o estimaciones, que se sitúan entre un 1% y un 10%. Aunque la magnitud del maltrato de los ancianos se desconoce, su importancia social y moral salta a la vista. En tal virtud, exige una respuesta mundial multifacética que se centre en la protección de los derechos de las personas de edad.

Desde los puntos de vista sanitario y social, si los sectores de atención primaria de salud y servicios sociales no están bien dotados para detectar y resolver el problema, el maltrato de los ancianos seguirá estando semioculto.

http://www.who.int/ageing/projects/elder_abuse/es/

domingo, 10 de noviembre de 2013

Autopercepción Psicológica del Adulto Mayor


El estudio del adulto mayor tiene características especiales, ya que se trata de una etapa de la vida que aunque debiera caracterizarse por la plenitud y el sosiego, es una etapa de conflictos afectivos, cambios biológicos, fisiológicos, modificaciones del aspecto persona pero existen en ellos potencialidades creativas y necesidades emocionales; en realidad, cada persona mayor presenta una modalidad y problema diferentes.

La autopercepción es la imagen que se hace el individuo de él mismo cuando se trata de evaluar las propias fuerzas y la autoestima. Nuestro comportamiento está determinado por la idea que tenemos de nosotros mismos. La autopercepción se relaciona con la manera que el individuo, enfrentado a la realidad de su envejecimiento, tiene de percibirse a sí mismo.

·         Pérdida de autoestima: El hombre enfrentado a la realidad del envejecimiento en medio de esta sociedad es probable que viva la etapa de su jubilación y retiro como una situación de pérdida y minusvalía, como una especie de marginación social. Es fácil que se sienta a sí mismo como alguien que ya no cuenta mucho para los demás porque percibe que los demás no cuentan con él. Y a nivel familiar, la nueva realidad de la familia nuclear permite que el abuelo vaya poco a poco sintiendo o percibiendo que tampoco en ese ámbito su presencia sea tan necesaria.

·         Pérdida del significado o sentido de la vida: Ésta se produce cuando el propio ser, la propia existencia, carece de significación. Una vivencia tal acerca del propio Yo, puede desencadenar una serie de síntomas depresivos. Con esto es posible que la persona de la tercera edad caiga en ese tipo de depresión a causa de que su vida, tal como es percibida por el propio protagonista, carece de significado.
 
·         Pérdida de la facilidad de adaptación: Esto ha pasado siempre y en cada una de las etapas evolutivas del individuo, nunca los intereses han sido ni serán los mismos para todos o la mayoría de las personas, sean de la edad que sean, pero en esta edad el problema se incrementa. Por eso la persona se encuentra sin los instrumentos que le permitan un trabajo de adaptación como son las motivaciones o refuerzos sociales. Al carecer de dichas herramientas le es difícil adquirir hábitos nuevos, y por consiguiente adaptarse a las nuevas circunstancias.

 
http://cursoanimadorpersonasmayores.jimdo.com/cambios-en-la-personalidad/
 

Autoestima y Autoconcepto en el Adulto Mayor


La autoestima refleja la valoración del propio yo. La autoestima se encuentra asociada con la salud, las actitudes hacia el envejecimiento y la satisfacción con la vida pasada. Tener una buena autoestima, cuando envejecemos, es un buen índice de que la adaptación a circunstancias difíciles; Niveles bajos de autoestima serían señales de la posibilidad de la aparición de sucesos depresivos. La forma en que una persona negocia las experiencias y acontecimientos de su vida depende básicamente del contenido, organización y funcionamiento de su autoconcepto.

El autoconcepto es una organización que integra e interpreta la experiencia a lo largo del tiempo y le da continuidad y significado, regula el afecto y motiva a la persona. Los sucesos vitales que afectan a las personas en el envejecimiento, son factores de cambio en la personalidad.

Según la teoría de los ocho estadios de Erikson en el desarrollo del Ego, las personas ancianas alcanzan un estado de madurez en el que es posible la integración en la reconciliación y satisfacción con su vida pasada o la desesperación y el disgusto por los fallos cometidos.

En cambio, las teorías antiestadíos de la personalidad, consideran que el desarrollo y la adaptación no siguen un proceso lineal y se ven afectados por los acontecimientos históricos durante el ciclo vital, lo que contradice parcialmente la teoría de Erikson.

Por lo general, los rasgos de personalidad se mantienen estables a lo largo del ciclo vital. En caso de producirse cambios, éstos suelen asociarse a acontecimientos de tipo pérdida, fundamentalmente de salud y de soporte social, más que a la edad cronológica. Estas pérdidas hacen a los ancianos más prudentes y cautelosos ante los problemas.

Reig (1992) establece que: «Tanto las enfermedades biológicas que afectan a la salud como los acontecimientos sociales tienen un impacto muy importante en el individuo. Impacto que se une a las transformaciones que la persona experimenta en el ambiente físico. Los cambios sensoriales, motores y cognitivos en general, hacen que el mismo ambiente físico en el que venía desenvolviéndose comience a ser diferente. El individuo empieza a percibir el mismo ambiente como diferente. Estos acontecimientos externos al propio sujeto determinan una nueva forma de comportarse que percibimos como característica de los viejos».

En la reorganización que hace el individuo cuando se enfrenta a los múltiples cambios del envejecimiento interviene su personalidad previa, es decir, la forma previa de comportarse y ser. De cómo interrelacionan los efectos de los nuevos cambios y la personalidad previa surge la adaptación que cada persona realiza respecto a su nueva etapa, la vejez.

Muchos de los acontecimientos a los que se enfrenta la persona en la vejez además de poder transformar su personalidad pueden generar estrés en la persona que los vive, el cual puede repercutir en una enfermedad física o mental. Pueden acompañarse con pérdida de la autoestima y de aislamiento lo cual repercute en nuestra red de apoyo social y en nuestras oportunidades de participación en actividades.
http://cursoanimadorpersonasmayores.jimdo.com/cambios-en-la-personalidad/

CAMBIOS EN LA PERSONALIDAD DEL ADULTO MAYOR


La personalidad se describe como el conjunto estructurado de características (rasgos) de los que dispone un individuo para sentir, pensar y comportarse según su propia manera. Varios estudios han demostrado que el individuo al envejecer conserva las tendencias de su personalidad a lo largo de la vida adulta y lo que se modifica es lo relacionado con el proceso de adaptación (equilibrio psicológico y satisfacción de vida). La rigidez de ciertos rasgos del carácter puede presentarse como una forma de adaptación y comunicación con el medio social.

C. Jung y E. Erikson fueron los primeros en establecer que los cambios de personalidad se llevan a cabo a lo largo de toda la vida.

El llegar a edades avanzadas se describe como una función de orientación positiva hacia la integración del yo. Esta nueva perspectiva ha dado lugar al estudio del envejecimiento, dentro de un proceso de desarrollo, como un continuo que abarca toda la existencia, desde el nacimiento hasta la muerte.

La teoría psicosocial del desarrollo de la personalidad de E. Erikson (Childhood and Society, 1950) establece que a partir de una potencialidad original del individuo se va dando una transformación a través de un desarrollo sucesivo y ordenado de diferentes fases. Se trata de un proceso evolutivo basado en una secuencia de hechos biológicos, psicológicos y sociales. En cada una de las fases del desarrollo el individuo debe afrontar y dominar un problema fundamental dado por dos fuerzas contrarias (crisis) que exigen una solución o síntesis. Del éxito de esta solución depende que el individuo pueda pasar de una fase a la siguiente.

Las teorías del ciclo de vida y del desarrollo del potencial humano consideran que la madurez es más factible de alcanzar en la última etapa de la vida. Por lo general, la crisis de la edad media favorece que el individuo tome conciencia del camino que ha recorrido y reconsidere su situación existencial y su preparación para la segunda mitad de su vida. Llegar a ser viejo no significa necesariamente haber alcanzado la madurez. El proceso de madurar lo explica Jung como el proceso de individuación, en donde el individuo se va constituyendo en un adulto completo y único a través de las diversas partes negativas y positivas que lo integran y que él acepta en toda su diversidad.

Otros autores (A. Maslow, C. Rogers) han utilizado otros términos: La autorrealización o autoactualización que coinciden con el concepto de madurez, integridad o individuación. Este concepto implicaría el haber explotado todos los talentos, capacidades y posibilidades que existen potencialmente en todo ser humano. Lo anterior significaría alcanzar la sabiduría, que ha sido claramente descrita desde la antigüedad como una de las características de la senectud.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Psicopatología del Adulto Mayor

La situación demográfica actual a nivel mundial, particularmente dentro del ámbito de los países desarrollados y de aquellos llamados en vías de desarrollo, señala una tendencia al incremento de los grupos etáreos que superan los 60 años de edad. Dicha tendencia, plantea un desafío para las políticas de salud colectiva e individual, ya que nos hallamos frente a un grupo etáreo y un proceso evolutivo (el envejecimiento) con características particulares, cuyas implicaciones para la salud individual y colectiva no se habían hecho evidentes hasta ahora.

El proceso de envejecimiento se construye singular y colectivamente. Cada sociedad, cada cultura, cada época, construye un determinado modo de envejecer. De esta forma, si bien la edad avanzada conlleva una disminución de los potenciales cognitivos de la persona, y un aumento en el declive de determinados procesos biológicos; algunos factores psicológicos, biológicos y sociales podrían operar de modo preventivo y paliativo sobre dicho deterioro, facilitando el despliegue de potencialidades aún activas (Waichman, 2002). De este modo, el proceso de envejecimiento constituye una etapa evolutiva en la cual coexisten una multiplicidad de factores configurantes de su fenomenología, estructura y evolución. Conforme a tal afirmación, se ha evidenciado una amplia variedad interpersonal en las manifestaciones de esta etapa evolutiva. Este hecho ha dificultando la categorización discriminatoria de procesos “normales” y “patológicos” durante la tercera edad (Díaz Mardomingo & Peraita Adrados, 2008). El estudio de dichos procesos nos lleva a reflexionar sobre nuestra concepción de que constituye “lo normal” en el adulto mayor (Fernández & González Zaldívar, 2003). Si entendemos “lo normal” como aquello que responde a una regla de mayor frecuencia, la normalidad en el adulto mayor estará en parte determinada por el contexto socio- histórico –político donde ese adulto transcurrió la mayor parte de su vida. De esta forma, se hace necesario adoptar una perspectiva compleja para la comprensión de los proceso de envejecimiento, en la cual se considere dicho proceso en sus diferentes dimensiones (social-biológica-psicológica).
 
Referencias:
 
• Díaz Mardomingo M. C. y Peraita Adrados H. (2008). Detección precoz del deterioro cognitivo ligero de la tercera edad. Psicothema. vol 20 n 3 pp 438- 444

• Gómez Viera N, Bonnin Rodríguez BM, Gómez de Molina Iglesias MT, Yánez Fernández B, González Zaldívar A. (2003) Caracterización clínica de pacientes con deterioro cognitivo. Rev Cubana Med; 42(1):12-7.
 
• Waichman Pablo. (2002) Tiempo libre y recreación un desafío pedagógico. Ediciones PW, Bs. As. 2002

¿Qué hacer después de la Jubilación?

 
 
 
La jubilación es la oportunidad perfecta de hacer lo que muchas veces quisimos y no pudimos… son muchas las alternativas…es el momento ideal para hacer las actividades que postergamos por el trabajo, hijos, entre otras.

- Profundice sus relaciones con familiares y amigos. Disfrute de sus nietos y de sus mascotas.
- ¡Viaje!: en esta etapa de la vida probablemente ya contemos con los recursos y el tiempo necesario.
- Dedicase a un pasatiempo: pintura, corte y confección, de tejido o cualquier otra manualidad de tipo artesanal.
- Intégrese a grupos de alguna actividad particular; gimnasia, bailoterapia, ejercicios. Son buenas opciones para mantenernos activos y saludables
- Emprender un negocio, que podamos administrar desde casa en horario flexible sin presiones y que nos de las satisfacciones que deseamos aparte de un ingreso adicional.
- Dedicarnos a lo nuestro, trabajando por cuenta propia.
- Relajarse y disfrutar de no hacer nada en particular, es también una buena opción.

Ser adulto mayor, hoy


En este momento estamos viviendo una situación de tránsito cultural. Es decir, la humanidad entera está pasando del período industrial a lo que se llama la civilización científico-tecnológica, o la cultura post-industrial. y esto no se hace sin dolor. El pasaje de una civilización a otra, el pasaje de un período a otro no se hace sin una dolorosa transición.

Para aprender qué cosas nos pueden pasar en esta transición cultural tenemos que ir a la transición anterior y ver qué pasó antes cuando hubo un cambio cultural. El más importante, como antecedente inmediato, es el pasaje de la sociedad rural a la sociedad industrial. En la era rural había claramente una situación privilegiada de la persona mayor. El jefe de familia era el abuelo, y en la casa del abuelo vivían algunos de sus hijos ya casados, sus esposas o esposos, y los nietos, compartiendo la gran casa familiar. La persona mayor tenía experiencia, y esa experiencia no sólo tenía un valor moral (como puede tenerla también hoy en día) sino un valor técnico, práctico, porque toda la organización económica giraba alrededor del trabajo de la tierra, y los cambios tecnológicos se hacían tan lentamente que la manera de trabajar la tierra por el abuelo y por el nieto era básicamente la misma. La experiencia no daba solamente autoridad moral, sino también autoridad técnica. Y la persona de edad nunca era desplazada del hogar. ¿A quién se le iba a ocurrir en plena era rural hacer una residencia para ancianos? Era impensable. El anciano era el jefe de la casa; y además en la era rural el viejo siempre encontraba alguna tarea que no exigía la plenitud de su fuerza física ni de su salud. El corte abrupto entre la etapa laboral activa y la pasividad de la jubilación es propio de la era industrial.

Jubilación

No a todas las personas les llega la jubilación de la misma manera. Habrá personas que se alegrarán porque por fin después de tantos años de trabajo podrán descansar y vivir de su pensión. Sin embargo, habrá otras personas a quienes la jubilación no les alegre tanto y más bien los deprima ya que les preocupará qué hacer con todo el tiempo libre que tendrán a partir de su cese.
En nuestro país, desgraciadamente, no todos los jubilados acceden a una pensión que les permite vivir holgadamente. Y, tal vez, el aspecto económico agrave la sensación de ansiedad y angustia.
Por eso, al llegar a esta etapa de la vida, el adulto mayor debería optar por buscar actividades alternativas que le permitan enfocar su energía y mantenerse activo.
Pueden hacerse muchas actividades que no involucren gastar mucho dinero como por ejemplo: juntarse con los amigos, hacer caminatas, jugar cartas, leer o ser parte de un club para el adulto mayor(casi todas las municipalidades tienen uno).
Es importante recordar que a cualquier edad si no se tienen metas, por más insignificantes que sean, se hace difícil vivir bien. Por eso, no hay que dejarse vencer por la monotonía y apasionarse por algo.
La salud mental o estado mental, según Solís Martínez, es la manera como se conoce en términos generales el estado de equilibrio entre una persona y su entorno sociocultural, lo que garantiza su participación laboral, intelectual y de relaciones para alcanzar un bienestar y calidad de vida.  Se dice salud mental como analogía de lo que se conoce como salud o estado físico, precisó.
"Es el estado de bienestar emocional y psicológico en el cual un individuo puede utilizar sus capacidades cognitivas y emocionales, funcionar en sociedad y resolver las demandas ordinarias de la vida diaria".
La salud mental, abundó, es como pensamos y actuamos cuando lidiamos con la vida, también ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.
Contrario al significado de la palabra "jubilación" que significa júbilo o alegría, para muchas personas la entrada en la jubilación es un motivo de depresión, y es que para algunos, sobre todo en los hombres, supone una pérdida de estatus social, una pérdida de identidad personal o una especie de muerte social.
http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/general/salud/97924-jubilacion-desempleo-afectan-salud-mental-del-adulto-mayor

 
 


 

domingo, 27 de octubre de 2013

Sexualidad en la vejez

La actividad sexual del anciano puede estar influida por un grupo de factores que incluso pueden hacerla desaparecer, entre que se encuentran:
  • La falta de pareja. Esta es la causa que más provoca abstinencia sexual, sobre todo en la mujer (recordar que los hombres mueren 7 años antes como promedio que la mujer), y la sociedad actual no aprueba que ella trate de buscar una nueva pareja, por lo que el entorno social las coloca fuera del juego.
  • La monotonía de las relaciones sexuales (hacer siempre lo mismo y de la misma manera).
  • Los problemas de comunicación (solo se tratan problemas de la casa, el trabajo y la subsistencia), y no se conversa sobre los temas íntimos que puedan hacer resurgir la intimidad de la pareja.
  • La salud física es otro factor importante, pues pueden ser innumerables las enfermedades y los tratamientos médicos que mediaticen las posibilidades sexuales.
  • Según haya sido la vida sexual cuando joven, así será la sexualidad del adulto mayor (si era poco dado a la sexualidad, ahora será un anciano sin ella).
  • Las condiciones de la vivienda. Nuestra sociedad es filocéntrica, es decir, educa a sus miembros en el pensamiento de que todo debe supeditarse en función de los hijos. En el caso del adulto de la tercera edad esta obligación se duplica, pues debe ocuparse de hijos y nietos, y en nuestras casas por lo general coinciden 3 generaciones, en las que los adultos mayores generalmente comparten sus habitaciones con otras personas, pues no se piensa necesiten privacidad, lo cual no es lógico.
Para disfrutar de una vida sexual plena en la tercera edad solo hay que cumplir 3 condiciones:
    • Tener un estado de salud razonablemente bueno.
    • Estar interesado en la sexualidad.
    • Tener una pareja que le resulte interesante.
Ser una persona de la tercera edad no significa estar oprimida sexualmente. La conducta sexual en esta época, aunque no imposible fisiológicamente ni despreciable emocionalmente, está definitivamente restringida por la cultura de la sociedad actual. Debe propagarse la idea de que la sexualidad en la tercera edad es algo bueno y necesario si se desea

Salud en la vejez

 

El envejecer no quiere decir que la salud va a empeorar. Conforme vayas envejeciendo, conserva tu salud siguiendo estos consejos:
  • Mantén la mente y el cuerpo activos
  • Selecciona alimentos saludables
  • Hazte chequeos médicos regularmente
  • Toma los pasos necesarios para prevenir accidentes
Recuerda que nunca es muy tarde para hacer cambios saludables.

Delimitación explícita de la sabiduría


Las teorías psicológicas explícitas de sabiduría se refieren a las construcciones teóricas del concepto, a la operativización cuantificable del término así como a la identificación de antecedentes, variables correlativas y consecuencias y conceptos relacionados.

Dentro de este tipo de teorías, uno de los primeros autores en acercar el término sabiduría a la vejez fue Erikson. De la propuesta de Erikson, caracterizada por la existencia de ocho fases que abarcan todo el ciclo vital y que se traducen en forma de conflicto, vamos a centramos en de la última: integridad versus desesperación, y en sus implicaciones tanto en el proceso de maduración y envejecimiento como para el desarrollo de la sabiduría.

Según Erikson en la última etapa de la vida solamente la persona que ha cuidado de cosas y de personas, que se ha adaptado a sus triunfos y a sus desilusiones, será capaz de resolverla con éxito. Así, define el concepto de integridad como la aceptación del propio y único ciclo de vida como algo que debía ser y que, necesariamente, no permitía sustitución alguna.

Para este autor la persona es consciente de que existen diferentes estilos de vida, pero está lista para defender la dignidad de su propio estilo, porque sabe que una vida individual es la coincidencia accidental de sólo un ciclo de vida, con sólo un fragmento de la historia.

La superación de esta etapa, es decir, la consecución de la integridad, hace que la muerte pierda el carácter atormentador que tiene en nuestra sociedad.

Por el contrario, la desesperación expresa el sentimiento de que ahora el tiempo que queda es demasiado corto para intentar otra vida y para probar caminos alternativos hacia la integridad. La persona que no logra esta integridad y se encuentra desesperada, siente que ha desperdiciado su vida.

Así pues, desde la perspectiva de Erikson, la persona que ha logrado la integridad es aquella que acepta de manera responsable la vida tal y como ha vivido.

Esta personalidad "generadora" e "integrada" es el camino, según Erikson, hacia uno de los atributos más positivos susceptibles de ser alcanzados en esta última etapa de la vida: la sabiduría. Para Erikson  la sabiduría consiste en la aceptación de la vida, la percepción de que uno ha vivido poniendo "las mejores intenciones" y la preocupación por los intereses comunes y no personalistas. Ryff , partiendo de los conceptos propuestos por Erikson, formula un modelo de síntesis de desarrollo personal, en seis dimensiones o criterios de bienestar personal cercanos al concepto de sabiduría. Las cinco primeras (aceptación, relación positiva con los otros, autonomía, dominio del ambiente y propósito en la vida) representan estados ideales finales de la persona de funcionamiento pleno y constituyen metas para el completo desarrollo. La última, crecimiento personal, según Ryff, es una cualidad que tiñe a las demás, ya que el desarrollo óptimo requiere no sólo lograr estas cualidades, sino también que se continúe desarrollando el propio potencial, creciendo y expandiéndose como persona.

Como conclusión a estos trabajos, según Ryff, se pueden diferenciar ciertas dimensiones de personalidad y bienestar (por ejemplo generatividad, integridad, domino del ambiente y, en menor medida, autoaceptación y autonomía) respecto a las cuales los sujetos experimentan cierto progreso "evolutivo" consistente. Estas dimensiones son cercanas al concepto de sabiduría, a partir de lo cual se podría especular acerca de la posible relación que existe entre la consecución de la sabiduría y la satisfacción personal.

 

·         Erikson EH. Infancia y Sociedad. Buenos Aires: Hormé. 1970.

·         Erikson EH. El ciclo de vida completado. Buenos Aires: Paidós. 1985.

·         Ryff CD. Happines is everything: or is it? Explorationson the meaning of psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 1989; 57: 1069-81.

·         Ryff CD. Possible selves in adulthood and old age: A tale of shifthing horizons. Psychology and Aging, 1991;

6(2):286-95.

Sabiduría y Envejecimiento


Investigaciones sobre el concepto de sabiduría y sus repercusiones en el desarrollo adulto y el envejecimiento es una línea de trabajo que está comenzando a desarrollarse por parte de los investigadores y teóricos de la psicología desde finales del siglo XX.

Para Holliday y Chandler (1986), el olvido de este atributo en la investigación psicológica, se ha debido básicamente a tres razones: en primer lugar por la aversión de la psicología a las explicaciones de la actividad humana que no pudieran asociarse a comportamientos observables; en segundo lugar, por la tendencia, a lo largo de este siglo a igualar todo el conocimiento con la experiencia técnico analítica y, en tercer lugar, por la tendencia generalizada a ignorar el valor de los ancianos.

Para Fernández Ballesteros (1999),  la psicología hasta ahora, ha estado más preocupada por estudiar los comportamientos y atributos anormales que aquellos que se podrían definir como positivos. Pero la reorientación que se está produciendo dentro de la psicología hacia este tipo de aspectos afecta directamente al estudio del envejecimiento y la preocupación por aquellos aspectos que pueden llevamos a lo que se puede denominar como una vejez competente.

Así, la vejez, definida casi exclusivamente por sus características negativas en los estudios científicos hasta no hace mucho tiempo, comienza a resurgir como una etapa del desarrollo en la que además de posibles pérdidas también pueden existir ganancias.

En este sentido y siguiendo ese renovado "espíritu" de análisis del desarrollo más allá de la madurez, el concepto de sabiduría surge como una de las características positivas que pueden aparecer con el desarrollo personal, siendo, además, uno de los aspectos que más se vinculan al envejecimiento de una forma positiva.

 

·         Holliday SG, Chandler MJ. Wisdom: Explorations in human competence. New York: Karger, 1986.

·         Fernández Ballesteros R, Moya R, íñiguez J, Zamarrón MD. Qué es la psicología de la Vejez. Madrid: Ed. Biblioteca Nueva, 1999.

Inteligencia y Envejecimiento

Según Fernández Ballesteros y cols. (1999) indica que solo un 7% de las personas mayores presentan deterioro cognitivo y demencia, y, por tanto, no podemos extender este porcentaje a toda la población anciana ya que esta es una generalización simplista y las nuevas investigaciones se han cuestionado este supuesto analizando la inteligencia en la edad adulta y la vejez de una forma distinta.


Para Rubio y Dosil (1994) en los estudios actuales sobre vejez e inteligencia se enfatiza la posibilidad de un crecimiento estructural continuado, y de una reorganización adaptativa en donde la noción de evolución cultural está sustituyendo a la de evolución biológica, que concebía la adultez y senectud como la suspensión del crecimiento desarrollo. Desde su punto de vista, la tradicional visión monolítica de la inteligencia debe ser sustituida por otra que implique multidimensionalidad, multidireccionalidad, variabilidad interindividual y plasticidad intraindividual, lo cual implica:

o   Partir de un análisis de múltiples habilidades mentales con propiedades estructurales distintas.

o   Considerar que existen distintos patrones de cambio.

o   Admitir que se dan grandes diferencias en los patrones del curso vital de los individuos.

o   Tener en cuenta que existe una clara evidencia empírica de la modificabilidad.

 
Según estos autores el desarrollo intelectual implica una interacción dinámica de deterioro, estabilización y crecimiento en cualquier aspecto durante el curso de la vida.

Por otra parte, preguntarse si la inteligencia cambia con la edad, es preguntarse si cambia el producto del funcionamiento cognitivo o si lo hace la capacidad de adaptación a situaciones nuevas con el paso del tiempo. Deberíamos tener en cuenta que si las personas mayores han sido capaces de adaptarse a las diferentes situaciones y condiciones en las que han desarrollado su ciclo vital, ¿no están demostrando en cierta medida que son inteligentes?, independientemente de que existan una serie de deterioros o de elementos de difícil adaptación.

martes, 22 de octubre de 2013

El Trastorno de memoria asociado al envejecimiento (AMAE).


Es la disminución de la capacidad de recuperación de la memoria debida al enlentecimiento del procesamiento y la dificultad de retención de nueva información ligada al envejecimiento.

Parece deberse, como los lapsos leves, a los cambios neuropatológicos ligados al envejecimiento. En este proceso, se implica a algunas regiones cerebrales más que a otras. En concreto, la región hipocampal parece más reactiva a este proceso. En el cortex, las regiones prefrontal y temporal superior, también parecen estar más comprometidas. Además, parece compartir parte de la predisposición genética con la enfermedad de Alzheimer (presencia del alelo epsilon 4 de la apolipoproteína E).

Los pacientes con AMAE presentan un déficit de memoria declarativa superior al esperable por la edad y presentan una mayor atrofia del hipocampo. La queja más frecuente es “estar perdiendo la memoria”.

Los síntomas característicos de este trastorno que permiten el diagnóstico de AMAE son:

§  Tener más de 50 años. Y una puntuación mayor de 24 en el MMSE

§  Manifestar quejas de memoria que influyen en la vida cotidiana.

§  Ejecución de memoria por debajo de la media establecida para su grupo de edad en memoria reciente.

§  Evidencia de función intelectual adecuada.

§  Este cuadro no progresa hacia ningún tipo de deterioro. Fluctuante en el tiempo.

§  No aparece asociada a otra alteración: Demencia o depresión.

§  Alrededor del 10% desarrollan déficit cognitivos más graves.

 

ü  Squire, L.R. (2004). Memory systems of the brain: A brief history and current perspective. Neurobiology of Learning and Memory.

El tren de la intervención cognitiva.


Se puede y se debe trabajar por la mejora en la ejecución en memoria en el proceso de envejecimiento. La intervención cognitiva ha demostrado fehacientemente su utilidad para mantener las capacidades cognitivas de las personas mayores a lo largo del tiempo. Esta intervención no debe ser reduccionista sino funcionar a modo de una locomotora que, de forma global y multidisciplinar ayuda al mantenimiento de la memoria y, a modo de arrastre, del resto de las funciones cognitivas.


Uno de los elementos fundamentales es proporcionar al mayor el combustible necesario para que su máquina cognitiva continúe su avance. Parece existir una relación entre un buen estado físico y el funcionamiento ejecutivo, cognitivo (Colcombe & Kramer, 2003).


Así, el objetivo de la intervención en el estado físico es el aumento de la actividad neuronal, el ajuste del estado cardiovascular y, consecuentemente, el aumento de la plasticidad cortical. Una manera de lograr esto es el fomento de actividad física y, específicamente, la realización por parte del mayor de ejercicios de tipo aeróbico.


Las características del programa son la interdisciplinaridad entre las diferentes modalidades de intervención (cognitiva, Social, Neurológica y Funcional), La motivación y fomento de emociones positivas en el mayor, la Adaptación individual a las capacidades del mayor y partir de una metodología científica que permita de forma constante la evaluación de la eficacia del programa.


§  Colcombe S. y Kramer A.F. (2003). Fitness effects on the cognitive function of older adults: a meta-analytic study. Psychological Science, 14, 125–130.

Deterioros de memoria en el proceso de envejecimiento normal


El proceso de envejecimiento consiste, básicamente, en una progresiva pérdida neuronal. La pérdida de células cerebrales unido a la fabricación de menos substancias químicas de las que sus células cerebrales necesitan para funcionar tienen, como consecuencia directa, la pérdida de capacidad de nuevas conexiones y la pérdida de información o asociaciones de las ya establecidas. De este modo, el envejecimiento puede afectar la memoria cambiando la forma en cómo su cerebro almacena la información y haciendo más difícil recordar la información almacenada. Esto es algo que le ocurre entre el 25 y el 60% de los mayores de 65 años según los cálculos de Guillén y colaboradores (1995).

Por un lado, encontramos la teoría del enlentecimiento de la velocidad de procesamiento de Cerella (1990) y Salthouse (1995). Según esta teoría, el envejecimiento se acompaña de una reducción general de la velocidad de procesamiento, lo que tiene como consecuencia amplios declines en diferentes rangos de funciones cognitivas, y entre ellas la memoria. Pero el motivo de esta reducción proviene de un enlentecimiento de las funciones sensoriales. Enlentecimiento que afecta al resto de los procesos cognitivos.

Un elemento importante para la vida diaria de los mayores es la forma en que perciben su capacidad de memoria. En los mayores hay quejas significativas sobre diferentes aspectos de la misma (Meilán y Mateos, 2002). Sobre todo encontramos quejas por lapsos de memoria a la hora de:

§  Recordar nombres de personas

§  Recordar el lugar de algunos objetos

§  Recordar cosas para comprar o tareas para hacer

§  Recordar números de teléfono o direcciones

§  Evocar información rápidamente

§  Perder el hilo de una trama

En conclusión de estos trabajos podemos reafirmar que en el proceso de envejecimiento los déficit que sufre nuestra memoria tienen como principal consecuencia un enlentecimiento a la hora de realizar aprendizajes nuevos y la aparición de olvidos en la vida cotidiana (dificultad en el acceso a palabras poco usuales, olvido de acciones que tenemos que realizar...). Por el contrario, en la vida diaria no tienen menor capacidad para llevar a cabo los procesos de memoria más relevantes, dado que si se les ofrecen técnicas adecuadas de codificación y recuperación mejoran en su ejecución en memoria. En la mayor parte de las ocasiones es un problema en la forma de utilización de la memoria antes que en la pérdida grave de sus capacidades

 

§  Guillén Llora, F. y Colaboradores. (1995). Guía de prescripción médica. IMC.

§  Meilán, J.J.G. y Mateos, P.M. (2002). “Normas de ejecución del Ribermead

§  Behavioural Memory Test (R.B.M.T.) para una muestra española de personas mayores: Importancia de la memoria intencional”. Geriátrika, 18, 309-319

§  Salthouse, T.A. (2003). Memory aging from 18 to 80, Alzheimer Dis. Assoc. Disord. 17, 162–167.