La situación demográfica actual a nivel mundial, particularmente dentro del ámbito de los países desarrollados y de aquellos llamados en vías de desarrollo, señala una tendencia al incremento de los grupos etáreos que superan los 60 años de edad. Dicha tendencia, plantea un desafío para las políticas de salud colectiva e individual, ya que nos hallamos frente a un grupo etáreo y un proceso evolutivo (el envejecimiento) con características particulares, cuyas implicaciones para la salud individual y colectiva no se habían hecho evidentes hasta ahora.
El proceso de envejecimiento se construye singular y colectivamente. Cada sociedad, cada cultura, cada época, construye un determinado modo de envejecer. De esta forma, si bien la edad avanzada conlleva una disminución de los potenciales cognitivos de la persona, y un aumento en el declive de determinados procesos biológicos; algunos factores psicológicos, biológicos y sociales podrían operar de modo preventivo y paliativo sobre dicho deterioro, facilitando el despliegue de potencialidades aún activas (Waichman, 2002). De este modo, el proceso de envejecimiento constituye una etapa evolutiva en la cual coexisten una multiplicidad de factores configurantes de su fenomenología, estructura y evolución. Conforme a tal afirmación, se ha evidenciado una amplia variedad interpersonal en las manifestaciones de esta etapa evolutiva. Este hecho ha dificultando la categorización discriminatoria de procesos “normales” y “patológicos” durante la tercera edad (Díaz Mardomingo & Peraita Adrados, 2008). El estudio de dichos procesos nos lleva a reflexionar sobre nuestra concepción de que constituye “lo normal” en el adulto mayor (Fernández & González Zaldívar, 2003). Si entendemos “lo normal” como aquello que responde a una regla de mayor frecuencia, la normalidad en el adulto mayor estará en parte determinada por el contexto socio- histórico –político donde ese adulto transcurrió la mayor parte de su vida. De esta forma, se hace necesario adoptar una perspectiva compleja para la comprensión de los proceso de envejecimiento, en la cual se considere dicho proceso en sus diferentes dimensiones (social-biológica-psicológica).
El proceso de envejecimiento se construye singular y colectivamente. Cada sociedad, cada cultura, cada época, construye un determinado modo de envejecer. De esta forma, si bien la edad avanzada conlleva una disminución de los potenciales cognitivos de la persona, y un aumento en el declive de determinados procesos biológicos; algunos factores psicológicos, biológicos y sociales podrían operar de modo preventivo y paliativo sobre dicho deterioro, facilitando el despliegue de potencialidades aún activas (Waichman, 2002). De este modo, el proceso de envejecimiento constituye una etapa evolutiva en la cual coexisten una multiplicidad de factores configurantes de su fenomenología, estructura y evolución. Conforme a tal afirmación, se ha evidenciado una amplia variedad interpersonal en las manifestaciones de esta etapa evolutiva. Este hecho ha dificultando la categorización discriminatoria de procesos “normales” y “patológicos” durante la tercera edad (Díaz Mardomingo & Peraita Adrados, 2008). El estudio de dichos procesos nos lleva a reflexionar sobre nuestra concepción de que constituye “lo normal” en el adulto mayor (Fernández & González Zaldívar, 2003). Si entendemos “lo normal” como aquello que responde a una regla de mayor frecuencia, la normalidad en el adulto mayor estará en parte determinada por el contexto socio- histórico –político donde ese adulto transcurrió la mayor parte de su vida. De esta forma, se hace necesario adoptar una perspectiva compleja para la comprensión de los proceso de envejecimiento, en la cual se considere dicho proceso en sus diferentes dimensiones (social-biológica-psicológica).
Referencias:
• Díaz Mardomingo M. C. y Peraita Adrados H. (2008). Detección precoz del deterioro cognitivo ligero de la tercera edad. Psicothema. vol 20 n 3 pp 438- 444
• Gómez Viera N, Bonnin Rodríguez BM, Gómez de Molina Iglesias MT, Yánez Fernández B, González Zaldívar A. (2003) Caracterización clínica de pacientes con deterioro cognitivo. Rev Cubana Med; 42(1):12-7.
• Waichman Pablo. (2002) Tiempo libre y recreación un desafío pedagógico. Ediciones PW, Bs. As. 2002
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