domingo, 27 de octubre de 2013

Sexualidad en la vejez

La actividad sexual del anciano puede estar influida por un grupo de factores que incluso pueden hacerla desaparecer, entre que se encuentran:
  • La falta de pareja. Esta es la causa que más provoca abstinencia sexual, sobre todo en la mujer (recordar que los hombres mueren 7 años antes como promedio que la mujer), y la sociedad actual no aprueba que ella trate de buscar una nueva pareja, por lo que el entorno social las coloca fuera del juego.
  • La monotonía de las relaciones sexuales (hacer siempre lo mismo y de la misma manera).
  • Los problemas de comunicación (solo se tratan problemas de la casa, el trabajo y la subsistencia), y no se conversa sobre los temas íntimos que puedan hacer resurgir la intimidad de la pareja.
  • La salud física es otro factor importante, pues pueden ser innumerables las enfermedades y los tratamientos médicos que mediaticen las posibilidades sexuales.
  • Según haya sido la vida sexual cuando joven, así será la sexualidad del adulto mayor (si era poco dado a la sexualidad, ahora será un anciano sin ella).
  • Las condiciones de la vivienda. Nuestra sociedad es filocéntrica, es decir, educa a sus miembros en el pensamiento de que todo debe supeditarse en función de los hijos. En el caso del adulto de la tercera edad esta obligación se duplica, pues debe ocuparse de hijos y nietos, y en nuestras casas por lo general coinciden 3 generaciones, en las que los adultos mayores generalmente comparten sus habitaciones con otras personas, pues no se piensa necesiten privacidad, lo cual no es lógico.
Para disfrutar de una vida sexual plena en la tercera edad solo hay que cumplir 3 condiciones:
    • Tener un estado de salud razonablemente bueno.
    • Estar interesado en la sexualidad.
    • Tener una pareja que le resulte interesante.
Ser una persona de la tercera edad no significa estar oprimida sexualmente. La conducta sexual en esta época, aunque no imposible fisiológicamente ni despreciable emocionalmente, está definitivamente restringida por la cultura de la sociedad actual. Debe propagarse la idea de que la sexualidad en la tercera edad es algo bueno y necesario si se desea

Salud en la vejez

 

El envejecer no quiere decir que la salud va a empeorar. Conforme vayas envejeciendo, conserva tu salud siguiendo estos consejos:
  • Mantén la mente y el cuerpo activos
  • Selecciona alimentos saludables
  • Hazte chequeos médicos regularmente
  • Toma los pasos necesarios para prevenir accidentes
Recuerda que nunca es muy tarde para hacer cambios saludables.

Delimitación explícita de la sabiduría


Las teorías psicológicas explícitas de sabiduría se refieren a las construcciones teóricas del concepto, a la operativización cuantificable del término así como a la identificación de antecedentes, variables correlativas y consecuencias y conceptos relacionados.

Dentro de este tipo de teorías, uno de los primeros autores en acercar el término sabiduría a la vejez fue Erikson. De la propuesta de Erikson, caracterizada por la existencia de ocho fases que abarcan todo el ciclo vital y que se traducen en forma de conflicto, vamos a centramos en de la última: integridad versus desesperación, y en sus implicaciones tanto en el proceso de maduración y envejecimiento como para el desarrollo de la sabiduría.

Según Erikson en la última etapa de la vida solamente la persona que ha cuidado de cosas y de personas, que se ha adaptado a sus triunfos y a sus desilusiones, será capaz de resolverla con éxito. Así, define el concepto de integridad como la aceptación del propio y único ciclo de vida como algo que debía ser y que, necesariamente, no permitía sustitución alguna.

Para este autor la persona es consciente de que existen diferentes estilos de vida, pero está lista para defender la dignidad de su propio estilo, porque sabe que una vida individual es la coincidencia accidental de sólo un ciclo de vida, con sólo un fragmento de la historia.

La superación de esta etapa, es decir, la consecución de la integridad, hace que la muerte pierda el carácter atormentador que tiene en nuestra sociedad.

Por el contrario, la desesperación expresa el sentimiento de que ahora el tiempo que queda es demasiado corto para intentar otra vida y para probar caminos alternativos hacia la integridad. La persona que no logra esta integridad y se encuentra desesperada, siente que ha desperdiciado su vida.

Así pues, desde la perspectiva de Erikson, la persona que ha logrado la integridad es aquella que acepta de manera responsable la vida tal y como ha vivido.

Esta personalidad "generadora" e "integrada" es el camino, según Erikson, hacia uno de los atributos más positivos susceptibles de ser alcanzados en esta última etapa de la vida: la sabiduría. Para Erikson  la sabiduría consiste en la aceptación de la vida, la percepción de que uno ha vivido poniendo "las mejores intenciones" y la preocupación por los intereses comunes y no personalistas. Ryff , partiendo de los conceptos propuestos por Erikson, formula un modelo de síntesis de desarrollo personal, en seis dimensiones o criterios de bienestar personal cercanos al concepto de sabiduría. Las cinco primeras (aceptación, relación positiva con los otros, autonomía, dominio del ambiente y propósito en la vida) representan estados ideales finales de la persona de funcionamiento pleno y constituyen metas para el completo desarrollo. La última, crecimiento personal, según Ryff, es una cualidad que tiñe a las demás, ya que el desarrollo óptimo requiere no sólo lograr estas cualidades, sino también que se continúe desarrollando el propio potencial, creciendo y expandiéndose como persona.

Como conclusión a estos trabajos, según Ryff, se pueden diferenciar ciertas dimensiones de personalidad y bienestar (por ejemplo generatividad, integridad, domino del ambiente y, en menor medida, autoaceptación y autonomía) respecto a las cuales los sujetos experimentan cierto progreso "evolutivo" consistente. Estas dimensiones son cercanas al concepto de sabiduría, a partir de lo cual se podría especular acerca de la posible relación que existe entre la consecución de la sabiduría y la satisfacción personal.

 

·         Erikson EH. Infancia y Sociedad. Buenos Aires: Hormé. 1970.

·         Erikson EH. El ciclo de vida completado. Buenos Aires: Paidós. 1985.

·         Ryff CD. Happines is everything: or is it? Explorationson the meaning of psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 1989; 57: 1069-81.

·         Ryff CD. Possible selves in adulthood and old age: A tale of shifthing horizons. Psychology and Aging, 1991;

6(2):286-95.

Sabiduría y Envejecimiento


Investigaciones sobre el concepto de sabiduría y sus repercusiones en el desarrollo adulto y el envejecimiento es una línea de trabajo que está comenzando a desarrollarse por parte de los investigadores y teóricos de la psicología desde finales del siglo XX.

Para Holliday y Chandler (1986), el olvido de este atributo en la investigación psicológica, se ha debido básicamente a tres razones: en primer lugar por la aversión de la psicología a las explicaciones de la actividad humana que no pudieran asociarse a comportamientos observables; en segundo lugar, por la tendencia, a lo largo de este siglo a igualar todo el conocimiento con la experiencia técnico analítica y, en tercer lugar, por la tendencia generalizada a ignorar el valor de los ancianos.

Para Fernández Ballesteros (1999),  la psicología hasta ahora, ha estado más preocupada por estudiar los comportamientos y atributos anormales que aquellos que se podrían definir como positivos. Pero la reorientación que se está produciendo dentro de la psicología hacia este tipo de aspectos afecta directamente al estudio del envejecimiento y la preocupación por aquellos aspectos que pueden llevamos a lo que se puede denominar como una vejez competente.

Así, la vejez, definida casi exclusivamente por sus características negativas en los estudios científicos hasta no hace mucho tiempo, comienza a resurgir como una etapa del desarrollo en la que además de posibles pérdidas también pueden existir ganancias.

En este sentido y siguiendo ese renovado "espíritu" de análisis del desarrollo más allá de la madurez, el concepto de sabiduría surge como una de las características positivas que pueden aparecer con el desarrollo personal, siendo, además, uno de los aspectos que más se vinculan al envejecimiento de una forma positiva.

 

·         Holliday SG, Chandler MJ. Wisdom: Explorations in human competence. New York: Karger, 1986.

·         Fernández Ballesteros R, Moya R, íñiguez J, Zamarrón MD. Qué es la psicología de la Vejez. Madrid: Ed. Biblioteca Nueva, 1999.

Inteligencia y Envejecimiento

Según Fernández Ballesteros y cols. (1999) indica que solo un 7% de las personas mayores presentan deterioro cognitivo y demencia, y, por tanto, no podemos extender este porcentaje a toda la población anciana ya que esta es una generalización simplista y las nuevas investigaciones se han cuestionado este supuesto analizando la inteligencia en la edad adulta y la vejez de una forma distinta.


Para Rubio y Dosil (1994) en los estudios actuales sobre vejez e inteligencia se enfatiza la posibilidad de un crecimiento estructural continuado, y de una reorganización adaptativa en donde la noción de evolución cultural está sustituyendo a la de evolución biológica, que concebía la adultez y senectud como la suspensión del crecimiento desarrollo. Desde su punto de vista, la tradicional visión monolítica de la inteligencia debe ser sustituida por otra que implique multidimensionalidad, multidireccionalidad, variabilidad interindividual y plasticidad intraindividual, lo cual implica:

o   Partir de un análisis de múltiples habilidades mentales con propiedades estructurales distintas.

o   Considerar que existen distintos patrones de cambio.

o   Admitir que se dan grandes diferencias en los patrones del curso vital de los individuos.

o   Tener en cuenta que existe una clara evidencia empírica de la modificabilidad.

 
Según estos autores el desarrollo intelectual implica una interacción dinámica de deterioro, estabilización y crecimiento en cualquier aspecto durante el curso de la vida.

Por otra parte, preguntarse si la inteligencia cambia con la edad, es preguntarse si cambia el producto del funcionamiento cognitivo o si lo hace la capacidad de adaptación a situaciones nuevas con el paso del tiempo. Deberíamos tener en cuenta que si las personas mayores han sido capaces de adaptarse a las diferentes situaciones y condiciones en las que han desarrollado su ciclo vital, ¿no están demostrando en cierta medida que son inteligentes?, independientemente de que existan una serie de deterioros o de elementos de difícil adaptación.

martes, 22 de octubre de 2013

El Trastorno de memoria asociado al envejecimiento (AMAE).


Es la disminución de la capacidad de recuperación de la memoria debida al enlentecimiento del procesamiento y la dificultad de retención de nueva información ligada al envejecimiento.

Parece deberse, como los lapsos leves, a los cambios neuropatológicos ligados al envejecimiento. En este proceso, se implica a algunas regiones cerebrales más que a otras. En concreto, la región hipocampal parece más reactiva a este proceso. En el cortex, las regiones prefrontal y temporal superior, también parecen estar más comprometidas. Además, parece compartir parte de la predisposición genética con la enfermedad de Alzheimer (presencia del alelo epsilon 4 de la apolipoproteína E).

Los pacientes con AMAE presentan un déficit de memoria declarativa superior al esperable por la edad y presentan una mayor atrofia del hipocampo. La queja más frecuente es “estar perdiendo la memoria”.

Los síntomas característicos de este trastorno que permiten el diagnóstico de AMAE son:

§  Tener más de 50 años. Y una puntuación mayor de 24 en el MMSE

§  Manifestar quejas de memoria que influyen en la vida cotidiana.

§  Ejecución de memoria por debajo de la media establecida para su grupo de edad en memoria reciente.

§  Evidencia de función intelectual adecuada.

§  Este cuadro no progresa hacia ningún tipo de deterioro. Fluctuante en el tiempo.

§  No aparece asociada a otra alteración: Demencia o depresión.

§  Alrededor del 10% desarrollan déficit cognitivos más graves.

 

ü  Squire, L.R. (2004). Memory systems of the brain: A brief history and current perspective. Neurobiology of Learning and Memory.

El tren de la intervención cognitiva.


Se puede y se debe trabajar por la mejora en la ejecución en memoria en el proceso de envejecimiento. La intervención cognitiva ha demostrado fehacientemente su utilidad para mantener las capacidades cognitivas de las personas mayores a lo largo del tiempo. Esta intervención no debe ser reduccionista sino funcionar a modo de una locomotora que, de forma global y multidisciplinar ayuda al mantenimiento de la memoria y, a modo de arrastre, del resto de las funciones cognitivas.


Uno de los elementos fundamentales es proporcionar al mayor el combustible necesario para que su máquina cognitiva continúe su avance. Parece existir una relación entre un buen estado físico y el funcionamiento ejecutivo, cognitivo (Colcombe & Kramer, 2003).


Así, el objetivo de la intervención en el estado físico es el aumento de la actividad neuronal, el ajuste del estado cardiovascular y, consecuentemente, el aumento de la plasticidad cortical. Una manera de lograr esto es el fomento de actividad física y, específicamente, la realización por parte del mayor de ejercicios de tipo aeróbico.


Las características del programa son la interdisciplinaridad entre las diferentes modalidades de intervención (cognitiva, Social, Neurológica y Funcional), La motivación y fomento de emociones positivas en el mayor, la Adaptación individual a las capacidades del mayor y partir de una metodología científica que permita de forma constante la evaluación de la eficacia del programa.


§  Colcombe S. y Kramer A.F. (2003). Fitness effects on the cognitive function of older adults: a meta-analytic study. Psychological Science, 14, 125–130.

Deterioros de memoria en el proceso de envejecimiento normal


El proceso de envejecimiento consiste, básicamente, en una progresiva pérdida neuronal. La pérdida de células cerebrales unido a la fabricación de menos substancias químicas de las que sus células cerebrales necesitan para funcionar tienen, como consecuencia directa, la pérdida de capacidad de nuevas conexiones y la pérdida de información o asociaciones de las ya establecidas. De este modo, el envejecimiento puede afectar la memoria cambiando la forma en cómo su cerebro almacena la información y haciendo más difícil recordar la información almacenada. Esto es algo que le ocurre entre el 25 y el 60% de los mayores de 65 años según los cálculos de Guillén y colaboradores (1995).

Por un lado, encontramos la teoría del enlentecimiento de la velocidad de procesamiento de Cerella (1990) y Salthouse (1995). Según esta teoría, el envejecimiento se acompaña de una reducción general de la velocidad de procesamiento, lo que tiene como consecuencia amplios declines en diferentes rangos de funciones cognitivas, y entre ellas la memoria. Pero el motivo de esta reducción proviene de un enlentecimiento de las funciones sensoriales. Enlentecimiento que afecta al resto de los procesos cognitivos.

Un elemento importante para la vida diaria de los mayores es la forma en que perciben su capacidad de memoria. En los mayores hay quejas significativas sobre diferentes aspectos de la misma (Meilán y Mateos, 2002). Sobre todo encontramos quejas por lapsos de memoria a la hora de:

§  Recordar nombres de personas

§  Recordar el lugar de algunos objetos

§  Recordar cosas para comprar o tareas para hacer

§  Recordar números de teléfono o direcciones

§  Evocar información rápidamente

§  Perder el hilo de una trama

En conclusión de estos trabajos podemos reafirmar que en el proceso de envejecimiento los déficit que sufre nuestra memoria tienen como principal consecuencia un enlentecimiento a la hora de realizar aprendizajes nuevos y la aparición de olvidos en la vida cotidiana (dificultad en el acceso a palabras poco usuales, olvido de acciones que tenemos que realizar...). Por el contrario, en la vida diaria no tienen menor capacidad para llevar a cabo los procesos de memoria más relevantes, dado que si se les ofrecen técnicas adecuadas de codificación y recuperación mejoran en su ejecución en memoria. En la mayor parte de las ocasiones es un problema en la forma de utilización de la memoria antes que en la pérdida grave de sus capacidades

 

§  Guillén Llora, F. y Colaboradores. (1995). Guía de prescripción médica. IMC.

§  Meilán, J.J.G. y Mateos, P.M. (2002). “Normas de ejecución del Ribermead

§  Behavioural Memory Test (R.B.M.T.) para una muestra española de personas mayores: Importancia de la memoria intencional”. Geriátrika, 18, 309-319

§  Salthouse, T.A. (2003). Memory aging from 18 to 80, Alzheimer Dis. Assoc. Disord. 17, 162–167.

La Memoria en el Envejecimiento


Partiendo del esquema de Hunt (1997), en el que muestra los diferentes sistemas que conforman nuestra memoria, podemos hablar en primer lugar de la MEMORIA SENSORIAL (un almacén específico que conserva por un breve espacio de tiempo los estímulos que llegan a nuestros sentidos); la MEMORIA A CORTO PLAZO (MCP), un almacén de capacidad limitada (generalmente se evalúa por series de números o de palabras) que retiene la información a la que hemos atendido por un breve espacio de tiempo; y la MEMORIA A LARGO PLAZO (MLP), o almacén general de información.

Los trabajos realizados hasta la fecha permiten afirmar que no existen apenas déficits en la memoria sensorial asociados al envejecimiento (Poon, 1985). Algunos de los estudios realizados sobre esta memoria sensorial visual indican que con el aumento de la edad se produce un incremento en el tiempo requerido para identificar un estímulo visual, que se relaciona más, con aspectos atencionales y perceptivos, que con déficits de memoria (Hultsch y Dixon, 1990).

En la memoria a largo plazo no hay grandes déficits asociados a la edad, aunque, cuando la complejidad de la tarea aumenta, el recuerdo también se va deteriorando; además los problemas parecen estar más relacionados con la recuperación que con el reconocimiento. Los aspectos de la MLP que aparecen como más afectados durante el envejecimiento son los episódicos (información ligada al contexto) y los procedimentales (información sobre destrezas). Sin embargo, según se desprende de los trabajos realizados hasta la fecha, la memoria semántica (independiente del contexto) no se pierde (Calero, 2000).

Es como si a los ancianos les importara menos su rendimiento y se esforzaran menos en retener, e incluso a veces parece que se les ha olvidado cómo retenerlo, pero cuando el material les interesa, significa algo para ellos, se les dan pistas o se les refresca cómo organizarlo, vuelven a mostrar una memoria similar a la que anteriormente mostraban (Calero, 2000)

No dejemos de tener presente que esta capacidad cognitiva se debe de estimular y entrenar para poder prevenir pérdidas mnésicas y para optimizar la “memoria” que cada persona mayor preserva

·         CALERO, M. D. (2000). Psicología de la vejez: el funcionamiento cognitivo. En
Fernández- Ballesteros, R. (directora). Gerontología Social. Madrid: Pirámide.

·         HUNT, E. (1997). The Status of the concept of intelligence. Conference in the annual Convention of the Japanes Psychological Association. Oxford: Blackwell Publisher.

·         POON, L. W. (1985). Differences in human memory with aging: nature, causes and clinical implications. En Birren J.E. y Shaie, K. W. (ed), 427-462.

martes, 1 de octubre de 2013

Día Internacional de las Personas de Edad


Hoy martes, 1 de octubre, se celebra el Día Mundial de las Personas de Edad 2013, una fecha en la que los protagonistas son las personas mayores. Este 2013, la jornada pretende llamar la atención sobre los esfuerzos de la tercera edad con el siguiente lema: “El futuro que queremos: lo que dicen las personas mayores”.

En esta publicación del Día Internacional de las Personas de Edad, la ONU hace un llamamiento a los países y pueblos para que se comprometan a garantizar la atención sanitaria y la prevención de enfermedades; a eliminar las barreras a la participación plena de las personas mayores en la sociedad; y a proteger sus derechos y su dignidad.

El tema del Día Internacional de las Personas de Edad de 2013 es: «El futuro que queremos: ¿qué dicen las personas mayores?» y se eligió para llamar la atención sobre los esfuerzos de las personas mayores, las organizaciones de la sociedad civil, las organizaciones de las Naciones Unidas y los Estados miembros para incluir la cuestión del envejecimiento en la agenda de desarrollo internacional.

El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 1 de octubre Día Internacional de las Personas Mayores, gracias a iniciativas como el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, de 1982.

Pero no solo hoy se celebra el día del adulto mayor, sino todos los días hay que recordar que estas personas son tan igual que todos nosotros, con los mismo derechos, la cual debemos respetar y valorar hoy y siempre.
 
 
http://www.un.org/es/events/olderpersonsday/