viernes, 22 de noviembre de 2013

No a la Violencia contra el ADULTO MAYOR


El problema es preocupante. Incluso la Organización Naciones Unidas (ONU) decretó el día 15 de Junio como el Día Internacional contra el maltrato  al Adulto Mayor. Respecto de esta conducta que se observa en la sociedad se hace necesario impulsar iniciativas que faciliten la educación y la toma de conciencia de la población en relación a este tipo de maltrato.
 
La ley reconoce los siguientes tipos de maltratos:
 
• Maltrato Físico
• Maltrato Psicológico
• Abuso Sexual
• Abuso Patrimonial
• Negligencia
• Abandono
• Maltrato Estructural

Es importante tomar conciencia sobre este tema, y si conocemos algún caso de violencia no dudar en denunciarlo, porque debemos promover la no violencia como ley de vida.

Maltrato Físico y Psicologico en Adulto Mayores


La violencia contra los adultos mayores puede adoptar muchas formas y se produce en todas las esferas sociales, económicas, étnicas y geográficas, por tanto está mucho más cerca y presente de lo que imaginamos. El maltrato puede ocurrir en el medio familiar, comunitario o institucional.

¿CÓMO RECONOCER EL MALTRATO FÍSICO?

Se trata de lesiones visibles como cortes, quemaduras, moretones.

¿CÓMO RECONOCER EL MALTRATO PSICOLÓGICO?

El maltrato psicológico es más difícil de reconocer, pues afecta al mundo interior de cada persona, y cuando se empieza a notar, el maltrato está en un estado bastante avanzado. Sin embargo, existen conductas que nos podrían poner en alerta, como lo son llanto, gestos de angustia, mirada temerosa, aislamiento, sobresalto, miedo y depresión.

PRINCIPALES MOTIVOS POR LOS QUE LOS ADULTOS MAYORES NO BUSCAN A YUDA:

Generalmente este problema social es vivido en silencio. Si no se hace una denuncia, persiste en las víctimas el ciclo de violencia y los agresores quedan en impunidad.

·         Por deseo de proteger al agresor de las consecuencias de sus actos.

·         No lo consideran necesario.

·         Por amenaza de institucionalización.

·         Por vergüenza, miedo y deshonra.

·         Por una percepción errónea que hace visualizar como normal el maltrato recibido.

·         Por déficit cognitivos y sensoriales (demencia).

·         Por encontrarse en situación de dependencia. Esto es, no valerse por sí mismo.

·         Por la pérdida de su autonomía.

·         Por desinformación.

·         Por soledad, aislamiento y falta de apoyo de redes y apoyo de familiares y amigos.
 
http://escuela.med.puc.cl/publ/manualgeriatria/PDF/AbusoMaltrato.pdf

El maltrato de los ancianos


El maltrato de los ancianos

Según la OMS,  se lo puede definir como «un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza». Puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas. También puede ser el resultado de la negligencia, sea esta intencional o no.

El problema existe en los países en desarrollo y desarrollados y por lo general no se notifica en grado suficiente en todo el mundo. Tan solo en unos pocos países desarrollados hay tasas de prevalencia o estimaciones, que se sitúan entre un 1% y un 10%. Aunque la magnitud del maltrato de los ancianos se desconoce, su importancia social y moral salta a la vista. En tal virtud, exige una respuesta mundial multifacética que se centre en la protección de los derechos de las personas de edad.

Desde los puntos de vista sanitario y social, si los sectores de atención primaria de salud y servicios sociales no están bien dotados para detectar y resolver el problema, el maltrato de los ancianos seguirá estando semioculto.

http://www.who.int/ageing/projects/elder_abuse/es/

domingo, 10 de noviembre de 2013

Autopercepción Psicológica del Adulto Mayor


El estudio del adulto mayor tiene características especiales, ya que se trata de una etapa de la vida que aunque debiera caracterizarse por la plenitud y el sosiego, es una etapa de conflictos afectivos, cambios biológicos, fisiológicos, modificaciones del aspecto persona pero existen en ellos potencialidades creativas y necesidades emocionales; en realidad, cada persona mayor presenta una modalidad y problema diferentes.

La autopercepción es la imagen que se hace el individuo de él mismo cuando se trata de evaluar las propias fuerzas y la autoestima. Nuestro comportamiento está determinado por la idea que tenemos de nosotros mismos. La autopercepción se relaciona con la manera que el individuo, enfrentado a la realidad de su envejecimiento, tiene de percibirse a sí mismo.

·         Pérdida de autoestima: El hombre enfrentado a la realidad del envejecimiento en medio de esta sociedad es probable que viva la etapa de su jubilación y retiro como una situación de pérdida y minusvalía, como una especie de marginación social. Es fácil que se sienta a sí mismo como alguien que ya no cuenta mucho para los demás porque percibe que los demás no cuentan con él. Y a nivel familiar, la nueva realidad de la familia nuclear permite que el abuelo vaya poco a poco sintiendo o percibiendo que tampoco en ese ámbito su presencia sea tan necesaria.

·         Pérdida del significado o sentido de la vida: Ésta se produce cuando el propio ser, la propia existencia, carece de significación. Una vivencia tal acerca del propio Yo, puede desencadenar una serie de síntomas depresivos. Con esto es posible que la persona de la tercera edad caiga en ese tipo de depresión a causa de que su vida, tal como es percibida por el propio protagonista, carece de significado.
 
·         Pérdida de la facilidad de adaptación: Esto ha pasado siempre y en cada una de las etapas evolutivas del individuo, nunca los intereses han sido ni serán los mismos para todos o la mayoría de las personas, sean de la edad que sean, pero en esta edad el problema se incrementa. Por eso la persona se encuentra sin los instrumentos que le permitan un trabajo de adaptación como son las motivaciones o refuerzos sociales. Al carecer de dichas herramientas le es difícil adquirir hábitos nuevos, y por consiguiente adaptarse a las nuevas circunstancias.

 
http://cursoanimadorpersonasmayores.jimdo.com/cambios-en-la-personalidad/
 

Autoestima y Autoconcepto en el Adulto Mayor


La autoestima refleja la valoración del propio yo. La autoestima se encuentra asociada con la salud, las actitudes hacia el envejecimiento y la satisfacción con la vida pasada. Tener una buena autoestima, cuando envejecemos, es un buen índice de que la adaptación a circunstancias difíciles; Niveles bajos de autoestima serían señales de la posibilidad de la aparición de sucesos depresivos. La forma en que una persona negocia las experiencias y acontecimientos de su vida depende básicamente del contenido, organización y funcionamiento de su autoconcepto.

El autoconcepto es una organización que integra e interpreta la experiencia a lo largo del tiempo y le da continuidad y significado, regula el afecto y motiva a la persona. Los sucesos vitales que afectan a las personas en el envejecimiento, son factores de cambio en la personalidad.

Según la teoría de los ocho estadios de Erikson en el desarrollo del Ego, las personas ancianas alcanzan un estado de madurez en el que es posible la integración en la reconciliación y satisfacción con su vida pasada o la desesperación y el disgusto por los fallos cometidos.

En cambio, las teorías antiestadíos de la personalidad, consideran que el desarrollo y la adaptación no siguen un proceso lineal y se ven afectados por los acontecimientos históricos durante el ciclo vital, lo que contradice parcialmente la teoría de Erikson.

Por lo general, los rasgos de personalidad se mantienen estables a lo largo del ciclo vital. En caso de producirse cambios, éstos suelen asociarse a acontecimientos de tipo pérdida, fundamentalmente de salud y de soporte social, más que a la edad cronológica. Estas pérdidas hacen a los ancianos más prudentes y cautelosos ante los problemas.

Reig (1992) establece que: «Tanto las enfermedades biológicas que afectan a la salud como los acontecimientos sociales tienen un impacto muy importante en el individuo. Impacto que se une a las transformaciones que la persona experimenta en el ambiente físico. Los cambios sensoriales, motores y cognitivos en general, hacen que el mismo ambiente físico en el que venía desenvolviéndose comience a ser diferente. El individuo empieza a percibir el mismo ambiente como diferente. Estos acontecimientos externos al propio sujeto determinan una nueva forma de comportarse que percibimos como característica de los viejos».

En la reorganización que hace el individuo cuando se enfrenta a los múltiples cambios del envejecimiento interviene su personalidad previa, es decir, la forma previa de comportarse y ser. De cómo interrelacionan los efectos de los nuevos cambios y la personalidad previa surge la adaptación que cada persona realiza respecto a su nueva etapa, la vejez.

Muchos de los acontecimientos a los que se enfrenta la persona en la vejez además de poder transformar su personalidad pueden generar estrés en la persona que los vive, el cual puede repercutir en una enfermedad física o mental. Pueden acompañarse con pérdida de la autoestima y de aislamiento lo cual repercute en nuestra red de apoyo social y en nuestras oportunidades de participación en actividades.
http://cursoanimadorpersonasmayores.jimdo.com/cambios-en-la-personalidad/

CAMBIOS EN LA PERSONALIDAD DEL ADULTO MAYOR


La personalidad se describe como el conjunto estructurado de características (rasgos) de los que dispone un individuo para sentir, pensar y comportarse según su propia manera. Varios estudios han demostrado que el individuo al envejecer conserva las tendencias de su personalidad a lo largo de la vida adulta y lo que se modifica es lo relacionado con el proceso de adaptación (equilibrio psicológico y satisfacción de vida). La rigidez de ciertos rasgos del carácter puede presentarse como una forma de adaptación y comunicación con el medio social.

C. Jung y E. Erikson fueron los primeros en establecer que los cambios de personalidad se llevan a cabo a lo largo de toda la vida.

El llegar a edades avanzadas se describe como una función de orientación positiva hacia la integración del yo. Esta nueva perspectiva ha dado lugar al estudio del envejecimiento, dentro de un proceso de desarrollo, como un continuo que abarca toda la existencia, desde el nacimiento hasta la muerte.

La teoría psicosocial del desarrollo de la personalidad de E. Erikson (Childhood and Society, 1950) establece que a partir de una potencialidad original del individuo se va dando una transformación a través de un desarrollo sucesivo y ordenado de diferentes fases. Se trata de un proceso evolutivo basado en una secuencia de hechos biológicos, psicológicos y sociales. En cada una de las fases del desarrollo el individuo debe afrontar y dominar un problema fundamental dado por dos fuerzas contrarias (crisis) que exigen una solución o síntesis. Del éxito de esta solución depende que el individuo pueda pasar de una fase a la siguiente.

Las teorías del ciclo de vida y del desarrollo del potencial humano consideran que la madurez es más factible de alcanzar en la última etapa de la vida. Por lo general, la crisis de la edad media favorece que el individuo tome conciencia del camino que ha recorrido y reconsidere su situación existencial y su preparación para la segunda mitad de su vida. Llegar a ser viejo no significa necesariamente haber alcanzado la madurez. El proceso de madurar lo explica Jung como el proceso de individuación, en donde el individuo se va constituyendo en un adulto completo y único a través de las diversas partes negativas y positivas que lo integran y que él acepta en toda su diversidad.

Otros autores (A. Maslow, C. Rogers) han utilizado otros términos: La autorrealización o autoactualización que coinciden con el concepto de madurez, integridad o individuación. Este concepto implicaría el haber explotado todos los talentos, capacidades y posibilidades que existen potencialmente en todo ser humano. Lo anterior significaría alcanzar la sabiduría, que ha sido claramente descrita desde la antigüedad como una de las características de la senectud.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Psicopatología del Adulto Mayor

La situación demográfica actual a nivel mundial, particularmente dentro del ámbito de los países desarrollados y de aquellos llamados en vías de desarrollo, señala una tendencia al incremento de los grupos etáreos que superan los 60 años de edad. Dicha tendencia, plantea un desafío para las políticas de salud colectiva e individual, ya que nos hallamos frente a un grupo etáreo y un proceso evolutivo (el envejecimiento) con características particulares, cuyas implicaciones para la salud individual y colectiva no se habían hecho evidentes hasta ahora.

El proceso de envejecimiento se construye singular y colectivamente. Cada sociedad, cada cultura, cada época, construye un determinado modo de envejecer. De esta forma, si bien la edad avanzada conlleva una disminución de los potenciales cognitivos de la persona, y un aumento en el declive de determinados procesos biológicos; algunos factores psicológicos, biológicos y sociales podrían operar de modo preventivo y paliativo sobre dicho deterioro, facilitando el despliegue de potencialidades aún activas (Waichman, 2002). De este modo, el proceso de envejecimiento constituye una etapa evolutiva en la cual coexisten una multiplicidad de factores configurantes de su fenomenología, estructura y evolución. Conforme a tal afirmación, se ha evidenciado una amplia variedad interpersonal en las manifestaciones de esta etapa evolutiva. Este hecho ha dificultando la categorización discriminatoria de procesos “normales” y “patológicos” durante la tercera edad (Díaz Mardomingo & Peraita Adrados, 2008). El estudio de dichos procesos nos lleva a reflexionar sobre nuestra concepción de que constituye “lo normal” en el adulto mayor (Fernández & González Zaldívar, 2003). Si entendemos “lo normal” como aquello que responde a una regla de mayor frecuencia, la normalidad en el adulto mayor estará en parte determinada por el contexto socio- histórico –político donde ese adulto transcurrió la mayor parte de su vida. De esta forma, se hace necesario adoptar una perspectiva compleja para la comprensión de los proceso de envejecimiento, en la cual se considere dicho proceso en sus diferentes dimensiones (social-biológica-psicológica).
 
Referencias:
 
• Díaz Mardomingo M. C. y Peraita Adrados H. (2008). Detección precoz del deterioro cognitivo ligero de la tercera edad. Psicothema. vol 20 n 3 pp 438- 444

• Gómez Viera N, Bonnin Rodríguez BM, Gómez de Molina Iglesias MT, Yánez Fernández B, González Zaldívar A. (2003) Caracterización clínica de pacientes con deterioro cognitivo. Rev Cubana Med; 42(1):12-7.
 
• Waichman Pablo. (2002) Tiempo libre y recreación un desafío pedagógico. Ediciones PW, Bs. As. 2002