domingo, 10 de noviembre de 2013

CAMBIOS EN LA PERSONALIDAD DEL ADULTO MAYOR


La personalidad se describe como el conjunto estructurado de características (rasgos) de los que dispone un individuo para sentir, pensar y comportarse según su propia manera. Varios estudios han demostrado que el individuo al envejecer conserva las tendencias de su personalidad a lo largo de la vida adulta y lo que se modifica es lo relacionado con el proceso de adaptación (equilibrio psicológico y satisfacción de vida). La rigidez de ciertos rasgos del carácter puede presentarse como una forma de adaptación y comunicación con el medio social.

C. Jung y E. Erikson fueron los primeros en establecer que los cambios de personalidad se llevan a cabo a lo largo de toda la vida.

El llegar a edades avanzadas se describe como una función de orientación positiva hacia la integración del yo. Esta nueva perspectiva ha dado lugar al estudio del envejecimiento, dentro de un proceso de desarrollo, como un continuo que abarca toda la existencia, desde el nacimiento hasta la muerte.

La teoría psicosocial del desarrollo de la personalidad de E. Erikson (Childhood and Society, 1950) establece que a partir de una potencialidad original del individuo se va dando una transformación a través de un desarrollo sucesivo y ordenado de diferentes fases. Se trata de un proceso evolutivo basado en una secuencia de hechos biológicos, psicológicos y sociales. En cada una de las fases del desarrollo el individuo debe afrontar y dominar un problema fundamental dado por dos fuerzas contrarias (crisis) que exigen una solución o síntesis. Del éxito de esta solución depende que el individuo pueda pasar de una fase a la siguiente.

Las teorías del ciclo de vida y del desarrollo del potencial humano consideran que la madurez es más factible de alcanzar en la última etapa de la vida. Por lo general, la crisis de la edad media favorece que el individuo tome conciencia del camino que ha recorrido y reconsidere su situación existencial y su preparación para la segunda mitad de su vida. Llegar a ser viejo no significa necesariamente haber alcanzado la madurez. El proceso de madurar lo explica Jung como el proceso de individuación, en donde el individuo se va constituyendo en un adulto completo y único a través de las diversas partes negativas y positivas que lo integran y que él acepta en toda su diversidad.

Otros autores (A. Maslow, C. Rogers) han utilizado otros términos: La autorrealización o autoactualización que coinciden con el concepto de madurez, integridad o individuación. Este concepto implicaría el haber explotado todos los talentos, capacidades y posibilidades que existen potencialmente en todo ser humano. Lo anterior significaría alcanzar la sabiduría, que ha sido claramente descrita desde la antigüedad como una de las características de la senectud.

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