domingo, 3 de noviembre de 2013

Ser adulto mayor, hoy


En este momento estamos viviendo una situación de tránsito cultural. Es decir, la humanidad entera está pasando del período industrial a lo que se llama la civilización científico-tecnológica, o la cultura post-industrial. y esto no se hace sin dolor. El pasaje de una civilización a otra, el pasaje de un período a otro no se hace sin una dolorosa transición.

Para aprender qué cosas nos pueden pasar en esta transición cultural tenemos que ir a la transición anterior y ver qué pasó antes cuando hubo un cambio cultural. El más importante, como antecedente inmediato, es el pasaje de la sociedad rural a la sociedad industrial. En la era rural había claramente una situación privilegiada de la persona mayor. El jefe de familia era el abuelo, y en la casa del abuelo vivían algunos de sus hijos ya casados, sus esposas o esposos, y los nietos, compartiendo la gran casa familiar. La persona mayor tenía experiencia, y esa experiencia no sólo tenía un valor moral (como puede tenerla también hoy en día) sino un valor técnico, práctico, porque toda la organización económica giraba alrededor del trabajo de la tierra, y los cambios tecnológicos se hacían tan lentamente que la manera de trabajar la tierra por el abuelo y por el nieto era básicamente la misma. La experiencia no daba solamente autoridad moral, sino también autoridad técnica. Y la persona de edad nunca era desplazada del hogar. ¿A quién se le iba a ocurrir en plena era rural hacer una residencia para ancianos? Era impensable. El anciano era el jefe de la casa; y además en la era rural el viejo siempre encontraba alguna tarea que no exigía la plenitud de su fuerza física ni de su salud. El corte abrupto entre la etapa laboral activa y la pasividad de la jubilación es propio de la era industrial.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario