martes, 22 de octubre de 2013

Deterioros de memoria en el proceso de envejecimiento normal


El proceso de envejecimiento consiste, básicamente, en una progresiva pérdida neuronal. La pérdida de células cerebrales unido a la fabricación de menos substancias químicas de las que sus células cerebrales necesitan para funcionar tienen, como consecuencia directa, la pérdida de capacidad de nuevas conexiones y la pérdida de información o asociaciones de las ya establecidas. De este modo, el envejecimiento puede afectar la memoria cambiando la forma en cómo su cerebro almacena la información y haciendo más difícil recordar la información almacenada. Esto es algo que le ocurre entre el 25 y el 60% de los mayores de 65 años según los cálculos de Guillén y colaboradores (1995).

Por un lado, encontramos la teoría del enlentecimiento de la velocidad de procesamiento de Cerella (1990) y Salthouse (1995). Según esta teoría, el envejecimiento se acompaña de una reducción general de la velocidad de procesamiento, lo que tiene como consecuencia amplios declines en diferentes rangos de funciones cognitivas, y entre ellas la memoria. Pero el motivo de esta reducción proviene de un enlentecimiento de las funciones sensoriales. Enlentecimiento que afecta al resto de los procesos cognitivos.

Un elemento importante para la vida diaria de los mayores es la forma en que perciben su capacidad de memoria. En los mayores hay quejas significativas sobre diferentes aspectos de la misma (Meilán y Mateos, 2002). Sobre todo encontramos quejas por lapsos de memoria a la hora de:

§  Recordar nombres de personas

§  Recordar el lugar de algunos objetos

§  Recordar cosas para comprar o tareas para hacer

§  Recordar números de teléfono o direcciones

§  Evocar información rápidamente

§  Perder el hilo de una trama

En conclusión de estos trabajos podemos reafirmar que en el proceso de envejecimiento los déficit que sufre nuestra memoria tienen como principal consecuencia un enlentecimiento a la hora de realizar aprendizajes nuevos y la aparición de olvidos en la vida cotidiana (dificultad en el acceso a palabras poco usuales, olvido de acciones que tenemos que realizar...). Por el contrario, en la vida diaria no tienen menor capacidad para llevar a cabo los procesos de memoria más relevantes, dado que si se les ofrecen técnicas adecuadas de codificación y recuperación mejoran en su ejecución en memoria. En la mayor parte de las ocasiones es un problema en la forma de utilización de la memoria antes que en la pérdida grave de sus capacidades

 

§  Guillén Llora, F. y Colaboradores. (1995). Guía de prescripción médica. IMC.

§  Meilán, J.J.G. y Mateos, P.M. (2002). “Normas de ejecución del Ribermead

§  Behavioural Memory Test (R.B.M.T.) para una muestra española de personas mayores: Importancia de la memoria intencional”. Geriátrika, 18, 309-319

§  Salthouse, T.A. (2003). Memory aging from 18 to 80, Alzheimer Dis. Assoc. Disord. 17, 162–167.

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