Se puede y se
debe trabajar por la mejora en la ejecución en memoria en el proceso de envejecimiento.
La intervención cognitiva ha demostrado fehacientemente su utilidad para mantener
las capacidades cognitivas de las personas mayores a lo largo del tiempo. Esta
intervención no debe ser reduccionista sino funcionar a modo de una locomotora
que, de forma global y multidisciplinar ayuda al mantenimiento de la memoria y,
a modo de arrastre, del resto de las funciones cognitivas.
Uno de los
elementos fundamentales es proporcionar al mayor el combustible necesario para
que su máquina cognitiva continúe su avance. Parece existir una relación entre
un buen estado físico y el funcionamiento ejecutivo, cognitivo (Colcombe & Kramer,
2003).
Así, el objetivo
de la intervención en el estado físico es el aumento de la actividad neuronal,
el ajuste del estado cardiovascular y, consecuentemente, el aumento de la plasticidad
cortical. Una manera de lograr esto es el fomento de actividad física y, específicamente,
la realización por parte del mayor de ejercicios de tipo aeróbico.
Las características
del programa son la interdisciplinaridad entre las diferentes modalidades de
intervención (cognitiva, Social, Neurológica y Funcional), La motivación y
fomento de emociones positivas en el mayor, la Adaptación individual a las
capacidades del mayor y partir de una metodología científica que permita de
forma constante la evaluación de la eficacia del programa.
§ Colcombe S. y Kramer A.F. (2003). Fitness effects on the
cognitive function of older adults: a meta-analytic study. Psychological
Science, 14, 125–130.
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