viernes, 30 de agosto de 2013

Un Envejecimiento Saludable


La vejez no debe ser un impedimento para ser feliz. Por el contrario, puede ser un motivo para decidirse a "ser felices, aquí y ahora".

Pero, en realidad, es posible envejecer en muy buenas condiciones, si tratamos de mantener en el mejor estado posible los aspectos clínico, funcional, mental, social y espiritual de la persona. En otras palabras, se puede envejecer con buena salud y acompañado, si nos preocupamos de prevenir las enfermedades, de ejercitar el cuerpo y la mente, y de cultivar las relaciones sociales y personales. Es fundamental, eso sí, que todas estas medidas comiencen mucho antes de que aparezca el deterioro.

Prevenir las enfermedades es la clave para conseguir una vejez saludable, sin enfermedades que alteren la calidad de vida. Una buena prevención implica autocuidado, es decir, la obligación individual de conocer y poner en práctica las medidas para preservar la propia salud (prevenir la aparición de enfermedades, alcanzar grados de independencia ante a una incapacidad originada por una enfermedad, etcétera).

Prevenir las caídas y mantenerse activo e independiente permite al adulto mayor mantener al máximo la capacidad de realizar actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, como desplazarse, vestirse, cocinar, y poder usar el teléfono, entre otras actividades.

Con el paso de los años, es inevitable que disminuya la capacidad mental y que se pierda ligeramente la memoria. Ejercitar la mente es fundamental para conservar la cabeza en la mejor condición posible y así mantener la autosuficiencia social y la capacidad de tener contacto intelectual con otras personas. Para lograrlo es recomendable leer, mantenerse informado a través de los medios de comunicación, conversar, y participar en programas de entrenamiento de la memoria. Estos últimos están disponibles en la mayoría de los centros municipales para el adulto mayor.

Cultivar las relaciones sociales y personales es la única forma de permanecer integrado en la sociedad, y así evitar el aislamiento y la soledad. Para lograrlo es imprescindible mantener y crear nuevas amistades y relaciones, y fortalecer los lazos familiares. En este sentido, puede ser muy beneficioso aprovechar los recursos sociales disponibles, como centros de convivencia, centros culturales y/o espacios recreativos que faciliten la integración del adulto mayor en la comunidad.

 

Tercera edad (en línea). Disponible en:
http://www.lafacu.com/apuntes/sociología/terc_edad/default.htm.

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