El terror a envejecer es una especie
de “síndrome existencial” de orden psicológico y ontológico -valga la
terminología para expresar la gravedad-.
Es un desorden multifactorial,
provocado en gran medida por los medios de comunicación que, con tal de vender,
nos enseñan hasta el cansancio que la felicidad es tener “un cuerpo
espectacular, una cara formidable, una personalidad perfecta”.
La industria de la moda nos invita a
buscar la plenitud en una serie de “trapos” cortados de distinta manera, según
la mirada de un grupo de diseñadores, unos con buen gusto otros no, pero
siempre generando la necesidad de lucir no sólo bien, sino al último grito de
la moda, de tal forma de crear cierto “respeto, admiración y sentido de
pertenencia” a grupos exclusivos, donde el lucir del tal o cual manera te
vuelve más importante ante los demás.
La superficialidad, el cumplimiento
de los caprichos, la evitación de todo sufrimiento, el insistir en que la vida
es rosa, la falta de formación de carácter, de voluntad, el querer compensar a
los seres queridos con juguetes, ropa, joyas, etc. ante la ausencia o algún mal
comportamiento.
Tristemente también, en muchos casos,
el ejemplo de las hermanas mayores y de las madres de familia, que buscan
“lucir espectaculares” pues creen así valer más.
Dejando de lado, por supuesto, la
pobreza espiritual, la sobriedad, la templanza, la prudencia y la aceptación de
la realidad; valores y virtudes indispensables para vivir una vida
verdaderamente plena y acorde con la naturaleza humana; que promueven en la
persona un comportamiento sano con respecto a su aspecto.
La problemática no sólo se expresa en
que las personas ya no valoran la vida como lo que es, un don sagrado, un don
de amor, un don invaluable… Ahora parece ser más valiosa o menos valiosa según
su juventud, el aspecto de su rostro y de su cuerpo…
A mi parecer hay solo un tipo de belleza, la belleza que llena el alma, pero como tu dices es un poco triste que hasta ahora se de prioridad a lo superficial. Espero que en el futuro los conceptos de "Belleza" cambien. La vida debe ser apreciada como conjunto, no por etapas, al final del día una sonrisa sincera es cálida, no importa como sea el rostro que la da. Buen post, aunque algo enérgico jaja
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