La mayoría de las personas adultas mayores pueden
realizar algún tipo de actividad física y beneficiarse de ello.
El caminar a paso rápido, andar en bicicleta o
pedalear en bicicleta fija, nadar, levantar pesas y trabajar en el jardín, son
actividades sin riesgo si se las comienza lentamente. Si no está acostumbrado
al ejercicio activo o si tiene enfermedades crónicas como diabetes, trastornos
coronarios, es recomendable que consulte antes con su médico.
Si se trata de una persona mayor frágil los
ejercicios adaptados a su nivel de movilidad también serán positivos.
Es evidente que un estado
saludable tanto de cuerpo como de espíritu, favorece un envejecimiento activo
La actividad física reporta varios beneficios. En el
área mental, se observa una reducción de la sintomatología ansiosa, ya que la
actividad física regular eleva los niveles de endorfinas, noradrenalina y
serotonina, lo que genera estabilidad de ánimo y favorece un sueño reparador.
Un punto muy importante a la hora de romper con las tendencias
sedentarias de la vida moderna es saber qué ejercicios debe o no debe realizar
una persona mayor de 65 años. Un ejemplo, para caminar no se necesita un mayor
equipamiento ni asesoramiento de especialistas. Basta con tener buen zapato de
marcha, con no moverse por superficies muy exigentes y asegurarse que las
condiciones climáticas sean las adecuadas, ya que para un adulto mayor andar
sobre un suelo resbaladizo bajo la lluvia puede ser una invitación a, por ejemplo,
una fractura de cadera. La clave es partir lento y continuar en este ritmo.
También hay otros ejercicios que pueden hacerse en la casa, como
sentarse y parase de una silla, subir o bajar un escalón, asegurándose, eso sí,
de contar con los apoyos respectivos. En el hogar también se pueden utilizar
elementos más sofisticados como la bicicleta estática, que es bastante segura,
si se practica suavemente.
En general, son aconsejables los ejercicios de movimientos largos, que
involucran grandes grupos musculares, pero sin forzarlos en exceso. Si se busca
incrementar la fuerza física es necesario ejercer algún grado de presión contra
el músculo, pero no se deben efectuar levantamientos de pesas muy importantes,
ya que esto aumenta la presión arterial, otra patología importante en los
adultos mayores. Por ello se recomienda más bien hacer ejercicios repetitivos y
de tipo aeróbicos.
Hay que tener siempre en cuenta los recursos comunitarios disponibles.
Por ejemplo, los programas de Gimnasia para el Adulto Mayor en las distintas
municipalidades, los que son gratuitos o de bajo costo y ofrecen rutinas
programadas y supervisadas de ejercicio físico.
Se recomiendan especialmente el Tai Chi, la Yoga, Pilates, el baile
entretenido, Hidrogimnasia o gimnasia en el agua en piscinas temperadas.
También rutinas de ejercicios de suelo con colchonetas, balones de gimnasia o
gimnasia rítmica.
Son beneficios del ejercicio y actividad
física en los adultos mayores:
o Conserva
y mantiene la fuerza para poder seguir siendo independientes y libres de
discapacidad.
o Se tiene
más energía y motivación para realizar actividades.
o Mejora
nuestra coordinación, postura y equilibrio y disminuye el riesgo de caídas.
o Sirve de
apoyo para la prevención y tratamiento de la diabetes, el sobrepeso, la
hipertensión arterial, la artrosis y la osteoporosis.
o Ayuda a
prevenir la enfermedad cardiaca, el cáncer de colon y de mama.
o Favorece
la función digestiva.
o Mantiene
la masa muscular.
o Sirve de
apoyo para el abandono del hábito de fumar.
o Mejora el
estado de ánimo y sensación de bienestar.
o Mejora la
calidad del sueño.
o Si lo
realizamos en grupos nos ayudan a hacer nuevos amigos y mejora nuestras redes
sociales.
o No es
necesario comprar ropa especial ni pertenecer a un gimnasio para estar activos.
La actividad física puede integrarse a nuestra vida cotidiana. El ejercicio no
debe doler ni dejarnos muy cansados.
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