A veces miro a mi madre y me pregunto quién es y,
sobre todo, dónde está. La vejez le jugó una mala pasada. Se llevó una parte de
su memoria, mezcló su pasado y su presente, haciendo incierto su futuro.
Demencia senil, dicen los médicos; un gran dolor,
digo yo.
Hay enfermedades que dañan el cuerpo, y otras que
lastiman la mente y, en parte, el alma.
Mi madre está internada, y todos los días voy a
visitarla.
Antes de entrar, no puedo evitar preguntarme a
quién voy a encontrar, y no siempre parece ser mi madre.
Muchas veces no sabe quién soy, ni cómo me llamo.
Otras, cree que yo soy su madre, otras, su hermana. Va y viene en el tiempo,
entre recuerdos, fantasías y realidades.
Trato, casi siempre infructuosamente, de traerla
conmigo, de recordarle no solo quien soy yo, sino también quién es ella.
Es muy doloroso ver a alguien, a quien tanto
amamos, perdido, vagando por mundos a los que no podemos acceder y que,
presumo, no son nada agradables.
Hay momentos en los que me agrede, y, si bien me
duele el alma, sé que no es ella quien lo está haciendo.
Suelo pensar que hubiese sido preferible que su
cuerpo enfermase y no su mente. En un cuerpo enfermo, aun en los más
castigados, uno puede seguir siendo uno mismo, nuestra esencia puede mantenerse
intacta. El cuerpo de mi madre goza de buena salud, pero ella tampoco es
consciente de ello.
No puedo hacer más que acompañarla, no es poco,
pero no alcanza para que regrese de verdad a mi lado.
Me siento sola, como si ella ya no fuese parte de
este mundo. No soy una niña, lejos estoy de serlo, pero me he dado cuenta de
que no hay edad para necesitar a una madre y yo quisiera que ella estuviese
conmigo.
La extraño, pero sé que la extrañaré aún más
cuando se haya ido definitivamente y que mi desamparo será aun mayor.
Entonces, cada vez que esa sensación de desamparo
me alcanza, tomo su mano y la aferro a la mía.
Algunas veces, solo algunas, ella me mira, me
reconoce y sonríe.
Solo en esas ocasiones no me pregunto dónde está,
simplemente, porque, en ese preciso momento, está conmigo, con todo lo que eso
significa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario